lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Un envase de coca-cola es sólo un envase de coca-cola?

Los señalamientos de la entrega anterior en torno a la creatividad son una extrapolación que yo realizo a partir de ciertos desarrollos teóricos en torno a la construcción discursiva de la realidad, cuya paternidad no me pertenece (para seguir siendo consecuente con lo dicho en mi primera entrega).

En este sentido, es importante aclarar que el carácter discursivo de cualquier práctica u objeto, o de eso que llamamos realidad, de ninguna manera niega su existencia física. No se trata, de una postura idealista con la cual se afirme que las cosas existen porque las pensamos.

Sin embargo, eso que existe como pura empiricidad sólo adquiere sentido dentro de una determinada configuración significativa, o lo que desde la perspectiva que postulo se denomina discurso. De este modo, si un tiranosaurio pasó corriendo hace millones de años por donde actualmente está el ITAM, huyendo de erupciones volcánicas en el Ajusco, su condición de existencia no depende de nuestra mente, pero sí su construcción como tal en un determinado marco de interpretación.

Aquí la distinción básica se da entre la mera “existencia” de las cosas (la cual es independiente de nuestro pensamiento o de cualquier configuración de significado) y el “ser” de las cosas (el cual siempre es histórico y cambiante). En nuestro intercambio con el mundo los objetos nunca nos son dados como entidades meramente existenciales, ellos se nos dan siempre dentro de articulaciones discursivas. Una misma empiricidad puede estar discursivamente construida de diversas formas, dependiendo de la formación discursiva desde la cual se le nombra. Un árbol puede ser un objeto de estudio científico, un obstáculo, un objeto estético, un refugio o un objeto amenazador. Ello no modifica su carácter empírico pero sí el “ser” de ese objeto, el cual está mediado por el lenguaje. Como en la película “los dioses deben estar locos” donde lo que para nosotros (blancos, occidentales) es un simple envase de coca-cola para esa comunidad adquirió diversos usos, por ejemplo el de un instrumento musical. La misma empiricidad pero con un significado diferente.

Ver:

Por eso me refiero a la construcción de la realidad como el primer acto creativo por excelencia, la gran invención. Ese intento por “recortar” el mundo, separarlo en objetos nombrables, clasificables, cuantificables, etc. para tratar de “descubrir” su esencia y sus leyes.

No obstante, desde la perspectiva que defiendo no hay esencias, la identidad de todo objeto siempre es contingente y precaria, nunca se agota y ésta depende del “juego de lenguaje” en el que se le inscribe (como el envase de coca-cola).

Dentro de este orden de ideas, en siguiente ocasión acotaré más hacia el tema que nos ocupa en este módulo del diplomado.

4 comentarios:

  1. No cabe duda la necesidad es la madre de la creatividad, cada uno percibe la realidad de manera diferente de acuerdo a sus necesidades.
    Saludos Joel.

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  2. Joel, estoy de acuerdo contigo y para mi un claro ejemplo son los bebés, que a través de imagenes empiezan a aprender, a crear y en ocasiones a imitar una realidad bajo su interpretación.
    Saludos,

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  3. Estimado Joel: muy interesante el artículo. En lo personal (y respetando el entorno de la realidad) pues trato de observar la "esencia" de las cosas y de las personas, en algunos casos ha funcionado (alma y cuerpo)y creo que es complemento para tener la "foto" completa del objeto. ¿qué opinas al respecto estimado amigo?

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  4. Gracias por el comentario Adrián. El tema del antiesencialismo refiere a que la realidad, el mundo, la "verdad", no son algo "dado" de una vez y para siempre, que esté esperando a ser descubierto sino que es algo que se construye permanentemente y eso que denominamos esencia puede tener relativa estabilidad pero en ciertas circunstancias puede también dislocarse y transformarse. Así ha ocurrido con el conocimiento científico, por ejemplo, donde a periodos de "normalidad" les suceden revoluciones e incluso cambios de paradigmas.

    Por lo que hace a las personas, entiendo quizá que tu referencia es sobre el ser de las mismas. El punto de vista al cual me adhiero no es muy diferente a lo anterior, es decir, nuestra identidad nunca logra ser plenamente suturada, siempre nos estamos constituyendo en medio de estructuras indecidibles (un exterior que nos determina) y el momento de nuestras decisiones (donde se hace patente nuestra propia libertad para ser de un modo u otro). En todo caso diría que la esencia es un lugar que siempre estamos tratando de llenar, por lo que somos seres escindidos e incompletos. Siguiendo tu analogía, la "foto" detiene el tiempo y por eso creemos ver esencias fijas. Un abrazo.

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