Durante siglos y hasta el comienzo del pasado siglo XX nos habían enseñado que el descubrimiento científico ocurría al final de un proceso lógico. Ya en "El Discurso del método" de Descartes encontramos la siguiente proposición: “Porque ya estemos despiertos, ya durmamos, no debemos dejarnos persuadir más que por la evidencia de nuestra razón y en ningún caso por nuestra imaginación, o por nuestros sentidos”.
A mitad del siglo XX es cuando se vuelve a descubrir y a rehabilitar la imaginación.
Surgen varios métodos de los cuales lo esencial, no lo coincidente, se puede resumir en los nueve principios siguientes:
1. El proceso del descubrimiento se puede aprender y reproducir a voluntad.
2. El proceso del descubrimiento es análogo en todas las disciplinas.
3. El descubrimiento se hace desde el inconsciente.
4. Es necesario liberar el espíritu de sus inhibiciones para llegar hasta el inconsciente.
5. El descubrimiento supone un clima de esparcimiento y de placer.
6. Los descubrimientos no necesariamente son realizados por expertos.
7. El interés por lo extraordinario favorece el descubrimiento.
8. El descubrimiento nace de la “bisociación” (fenómeno por el que una idea, un concepto o una técnica se superpone a otra idea, otro concepto, otra técnica)
9. El grupo multidiciplinario suele ser la mejor unidad operativa de investigación.
A los realizadores de grandes descubrimientos se les considera seres excepcionales con un cierto don, una misteriosa aptitud y una superior inteligencia aplicada. En muchos casos esto es verdad; pero también lo es que tales descubrimientos han sido resultado de procesos intelectuales y también afectivos. En su libro El Grito de Arquímedes, Koestler resume el proceso innovador en las siguientes fases.
I Fase lógica:
- Formulación del problema
- Recopilación de datos
- Búsqueda de soluciones
II Fase intuitiva
- Medida
- Maduración y aclaración
- Iluminación
III Fase crítica
- Examen del conocimiento
- Verificación
De acuerdo con este autor, la fase fundamental es la “intuitiva”, ya que muchos técnicos competentes son capaces de ejecutar la fase lógica y la fase crítica pero pocos llegan a la ”iluminación”, que es la culminación de la fase intuitiva.
Variantes en la solución de problemas
Se cuenta que, cuando el gran matemático alemán Gauss, conocido como el príncipe de las matemáticas, tenía unos diez años de edad y asistía a la escuela, el maestro planteó a los alumnos un problema consistente en una larga serie de números cuya diferencia de uno a otro fuera la misma, algo semejante al sumar1, 2, 3….., 98, 99, 100. Como se trataba de muchos números, el maestro pensó que la tarea era larga y con ella mantendría ocupados a los alumnos.
Poco después de plantear el problema, Gauss indicó que tenía la solución. Incrédulo, el maestro recibió su explicación. Para obtener la solución, evitó sumar un número tras otro, lo cual le hubiera llevado mucho tiempo; más bien, al descubrir que, si sumaba el primer y el último número, el segundo y el penúltimo y así sucesivamente, obtenía siempre la misma suma, descubrió que todo era cuestión de multiplicar este resultado por el numero de pares de números que había. En el caso de la serie 1, 3, 4….., 98, 99, 100 es 101 x 50 = 5050 el resultado de la suma de todos esos números. El maestro percibió el genio de su alumno y dijo que no podía enseñarle más.
No cabe duda, una de las manifestaciones más claras de la actividad intelectual es la solución de problemas.
Existe un problema cuando el objetivo que se trata de alcanzar no puede lograrse directamente con los elementos de que dispone el sujeto. Por tanto, la solución reclama una creación nueva. Si se dispone ya de las respuestas, o de un proceso lógico preestablecido, más bien podríamos decir que se ha utilizado un hábito.
Pero, además, ante problemas auténticos, es frecuente que la solución no logre alcanzarse directamente o mediante un proceso lógico ya preestablecido. A veces, para llegar al objetivo es necesario, por ejemplo, ir en dirección contraria.
Ciertos casos requieren realizar acciones que quizá parezcan inútiles. En otras ocasiones lo que debe modificarse es el enfoque. Muchos problemas son situaciones especiales en las que se presenta la necesidad de utilizar un tipo de pensamiento distinto al que comúnmente se utiliza.
A este respecto, recomiendo visitar el Blog de nuestro amigo Edgar, particularmente en lo que refiere al tema del pensamiento lateral, cuya profundización podemos encontrar en los escritos de Edward de Bono.
Saludos.