miércoles, 24 de noviembre de 2010

Esto no es una despedida

Estimados amigos, estimada Jossie:

Esta experiencia como “bloggeros” me resultó de lo más novedosa y enriquecedora como herramienta didáctica, tanto que habré de “fusilarme” la idea para proyectos que van más allá –pero que incluyen– lo académico y profesional. A nivel de “curriculum oculto” ese es mi gran aprendizaje, faltará que lo haga de manera creativa.

Me deja gran satisfacción haberlos podido conocer un poco más a través de esta herramienta. Gracias por compartir tanta información y experiencia. Gracias por sus valiosos comentarios, créanme si les digo que fueron grandes motivadores para no permanecer en el “hacer nada”. Yo en cambio, de manera ingrata no correspondí en la misma medida; si de algo sirve mi excusa he de decir que en buena medida se debió a mi ignorancia y temor de escribir mondongueses ante temas desconocidos, aun así creo haber captado algunas cosas.

Por mi parte, la hoja en blanco a la que me enfrenté antes de empezar a escribir cada entrega fue siempre un buen pretexto para conocerme y reconocerme, por lo que la satisfacción arriba mencionada es doble.

Por diversas circunstancias les quedé a deber más información y herramientas para haber cumplido con la promesa inicial de mi blog. Yo espero haber aportado algo para el desarrollo de este módulo.

Esto no es una despedida, como en el cuadro del pintor surrealista René Magritte ésta que ven a continuación no es una pipa:

Vista Previa de la imagen

Un abrazo.

Búsqueda de problemas

Cuando tenía todas las respuestas de la vida
que me cambian las preguntas

El hombre tiene la tendencia a inventar problemas; es el único ser problematizador, el único que puede sentir la necesidad y el gusto de añadir dificultades a las ya planteadas por la naturaleza y la sociedad.

Tal actitud ha motivado los avances en todos los campos, pues las ciencias –y las artes– constituyen un estudio crítico de problemas.

Vale la pena recalcar la importancia de buscar y detectar problemas que sean a la vez profundos, fecundos y solucionables. No hay técnicas específicas para ello; aún así, aquí presentamos algunas sugerencias al respecto:

1.    Criticar soluciones o procedimientos conocidos, es decir, buscar sus puntos débiles.
2.    Aplicar soluciones conocidas a situaciones nuevas y examinar su validez. De haberla, se habrá ampliado su alcance; de lo contrario, quizá descubramos un nuevo sistema de problemas al que hay que encontrar solución.
3.    Generalizar los problemas ya resueltos y probar con nuevas variables; establecer dominios de las nuevas soluciones.
4.    Buscar relaciones con problemas pertenecientes a otros casos.

martes, 23 de noviembre de 2010

Tipología: Diversas clases de problemas

“Muchas cosas se consideran imposibles antes de haberse realizado”  Plinio El Viejo.

Hemos visto ya que problema es cualquier dificultad que no se puede resolver automáticamente, es decir, con la sola acción de nuestros reflejos o la utilización de lo aprendido anteriormente.

Al resolver un problema, nos enfrentamos a una situación diferente, esté o no bien definida. El grado de definición nos referirá más bien al grado de limitaciones que se imponen las personas que pretenden solucionarlo.

Los problemas matemáticos o físicos generalmente están bien definidos. Pero, al enfrentar uno de tipo social – como disminuir la contaminación ambiental en una gran ciudad -, el solucionador tendrá que hacerse varias preguntas: ¿Cuál es el origen de la contaminación?, ¿cuál es el nivel deseado?, etcétera.

En estas condiciones, si se tiene una disposición creativa, se podrá contar con alternativas de solución. Pero las posibles soluciones pueden ser aceptadas por muchos y rechazadas por otros y habrá de seleccionarse la mejor. En los problemas bien definidos las soluciones pueden calificarse como correctas o incorrectas. Y el proceso de solución de un problema pobremente definido –no percibido ni especificado con claridad– es más complejo.

Los problemas cuya solución depende más de un proceso creativo son aquellos en cuya definición tenemos más limitaciones y nos obligan a poner en práctica algo nuevo y trascendente que nos permita encontrar un método tentativo y, posteriormente, la solución.

Cuando se requiere implementar algo aprendido, aplicamos una solución reproductiva. Pero, si no encontramos aplicación directa a nuestras experiencias anteriores, habremos de establecer nuevos métodos o proceso y entrar al campo de la solución creativa de problemas. Así, estableceremos experiencias que podrán tomarse en cuenta en otras situaciones problemáticas.

En contraposición, tenemos el método de ”ensayo error”, en el que se intenta llegar a las soluciones probando mecánicamente alternativas que surgen de forma espontánea y sin ninguna estrategia, como cuando solucionamos un rompecabezas.

Otro enfoque consiste en buscar el cambio de una situación inicial (el problema), a una situación deseada (la solución).

La diferencia es el grado de complejidad del problema y puede subsanarse mediante lo que llamaremos “transformación”: la aplicación de una serie de pasos o métodos para llegar al estado final.

Por otro lado, el problema puede considerarse una dificultad que requiere una investigación metodológica o empírica, y es el primer eslabón de la cadena: problema-investigación-solución.

Saludos!

lunes, 22 de noviembre de 2010

Los problemas, reto a la creatividad.

Durante siglos y hasta el comienzo del pasado siglo XX nos habían enseñado que el descubrimiento científico ocurría al final de un proceso lógico. Ya en "El Discurso del método" de Descartes encontramos la siguiente proposición: “Porque ya estemos despiertos, ya durmamos, no debemos dejarnos persuadir más que por la evidencia de nuestra razón y en ningún caso por nuestra imaginación, o por nuestros sentidos”.

A mitad del siglo XX es cuando se vuelve a descubrir y a rehabilitar la imaginación.

Surgen varios métodos de los cuales lo esencial, no lo coincidente, se puede resumir en los nueve principios siguientes:

1.    El proceso del descubrimiento se puede aprender y reproducir a voluntad.
2.    El proceso del descubrimiento es análogo en todas las disciplinas.
3.    El descubrimiento se hace desde el inconsciente.
4.    Es necesario liberar el espíritu de sus inhibiciones para llegar hasta el inconsciente.
5.    El descubrimiento supone un clima de esparcimiento y de placer.
6.    Los descubrimientos no necesariamente son realizados por expertos.
7.    El interés por lo extraordinario favorece el descubrimiento.
8.    El descubrimiento nace de la “bisociación” (fenómeno por el que una idea, un concepto o una técnica se superpone a otra idea, otro concepto, otra técnica)
9.    El grupo multidiciplinario suele ser la mejor unidad operativa de investigación.

A los realizadores de grandes descubrimientos se les considera seres excepcionales  con un cierto don, una misteriosa aptitud y una superior inteligencia aplicada. En muchos casos esto es verdad; pero también lo es que tales descubrimientos han sido resultado de procesos intelectuales y también afectivos. En su libro El Grito de Arquímedes, Koestler resume el proceso innovador en las siguientes fases.

I Fase lógica:

-       Formulación del problema
-       Recopilación de datos
-       Búsqueda de soluciones
II Fase intuitiva
-       Medida
-       Maduración y aclaración
-       Iluminación
III Fase crítica
-       Examen del conocimiento
-       Verificación


De acuerdo con este autor, la fase fundamental es la “intuitiva”, ya que muchos técnicos competentes son capaces de ejecutar la fase lógica y la fase crítica pero pocos llegan a la ”iluminación”, que es la culminación de la fase intuitiva.

Variantes en la solución de problemas

Se cuenta que, cuando el gran matemático alemán Gauss, conocido como el príncipe de las matemáticas, tenía unos diez años de edad y asistía a la escuela, el maestro planteó a los alumnos un problema consistente en una larga serie de números cuya diferencia de uno a otro fuera la misma, algo semejante al sumar1, 2, 3….., 98, 99, 100. Como se trataba de muchos números, el maestro pensó que la tarea era larga y con ella mantendría ocupados a los alumnos.

Poco después de plantear el problema, Gauss indicó que tenía la solución. Incrédulo, el maestro recibió su explicación. Para obtener la solución, evitó sumar un número tras otro, lo cual le hubiera llevado mucho tiempo; más bien, al descubrir que, si sumaba el primer y el último número, el segundo y el penúltimo y así sucesivamente, obtenía siempre la misma suma, descubrió que todo era cuestión de multiplicar este resultado por el numero de pares de números que había. En el caso de la serie 1, 3, 4….., 98, 99, 100 es 101 x 50 = 5050 el resultado de la suma de todos esos números. El maestro percibió el genio de su alumno y dijo que no podía enseñarle más.

No cabe duda, una de las manifestaciones más claras de la actividad intelectual es la solución de problemas.

Existe un problema cuando el objetivo que se trata de alcanzar no puede lograrse directamente con los elementos de que dispone el sujeto. Por tanto, la solución reclama una creación nueva. Si se dispone ya de las respuestas, o de un proceso lógico preestablecido, más bien podríamos decir que se ha utilizado un hábito.

Pero, además, ante problemas auténticos, es frecuente que la solución no logre alcanzarse directamente o mediante un proceso lógico ya preestablecido. A veces, para llegar al objetivo es necesario, por ejemplo, ir en dirección contraria.

Ciertos casos requieren realizar acciones que quizá parezcan inútiles. En otras ocasiones lo que debe modificarse es el enfoque. Muchos problemas son situaciones especiales en las que se presenta la necesidad de utilizar un tipo de pensamiento distinto al que comúnmente se utiliza.

A este respecto, recomiendo visitar el Blog de nuestro amigo Edgar, particularmente en lo que refiere al tema del pensamiento lateral, cuya profundización podemos encontrar en los escritos de Edward de Bono.

Saludos.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

La naturaleza de los problemas. Su carácter psicológico

En el libro creatividad para resolver problemas de Mauro Rodríguez Estrada y Juan Antonio Fernández Ortega se destaca la polisemia del término PROBLEMA, de tal suerte que si pedimos a veinte personas que escriban la definición, es probable que obtengamos veinte definiciones diferentes.

Originalmente, problema significaba algún objeto físico, por ejemplo, una pared o una barda que una persona encontraba en su camino.

Pero fácilmente se vio la analogía entre el camino físico y el camino psicológico. Y se hizo la metáfora: problema vino a ser algo que se interpone en el “camino” entre la realidad actual de una persona y lo que necesita o desea. Y ahora se piensa en problemas en este segundo sentido.

Según los diccionarios, problema es:

-       Desacuerdo entre el pensamiento y los hechos o entre los hechos entre sí
-       Cuestión que se trata de aclarar
-       Proposición o dificultad de solución dudosa
-       Conjunto de hechos que dificultan la consecución de algún fin
-       Situación  en la que ciertos elementos, factores o condiciones son conocidos y otros desconocidos, tratándose de descubrir los desconocidos (Diccionario de Psicología de H. C. Warren)
-       La conciencia de una desviación de la norma (Boas)

Sin embargo, el concepto de problema dista de ser claro y evidente. La metáfora original nos lleva a pensar en los problemas como cosas, como objetos, como “algo que está ahí” frente a nosotros y fuera de nosotros.

Lo cierto es que un problema no es una realidad física, sino una realidad de orden psicológico: es una vivencia, una toma de conciencia. Tan es así que una misma situación es para Juan un problema terrible, para Pedro uno sencillo, y para Pablo no es problema. Por ejemplo, ante un vehículo que se descompone, cuando Juan no sabe nada de mecánica automotriz y Pablo es un experto en la materia.

Otro ejemplo es el caso descrito por Jossie en torno a la situación de tener que compartir el carril de nado en su club. En su circunstancia eso podría ser un problema, ya que a decir de ella, difícilmente mantiene la línea recta cuando realiza nado de dorso lo que eventualmente le llevaría a chocar con la persona que cruza a su lado. Ahora imaginémonos nosotros en esa misma situación, y aunque tampoco logremos nadar sin chocar o rozar a nuestro vecino, existen muchas variables que hacen que “una misma situación” se interprete de diferente manera y más aun que se convierta en un problema. Con un poco de imaginación podemos suponer que en su manifestación, en su asunción y en sus consecuencias ese mismo hecho es lo mejor que nos pudo haber ocurrido.

No se trata de “hacer de tripas corazón” o de asumir la frase de que “no hay mal que por bien no venga” o “al mal tiempo buena cara”. Sigo en la persistencia de nuestras representaciones.

El problema nace en una relación: entre lo que un individuo o un grupo tiene y lo que necesita o quiere.

En general, existe una base objetiva (digamos, cuando se quiere poner a prueba una hipótesis, o cuando un médico se halla frente a un enfermo graves). Pero hay también elementos subjetivos que hacen de todo problema una entidad relativa y fluctuante.

lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Un envase de coca-cola es sólo un envase de coca-cola?

Los señalamientos de la entrega anterior en torno a la creatividad son una extrapolación que yo realizo a partir de ciertos desarrollos teóricos en torno a la construcción discursiva de la realidad, cuya paternidad no me pertenece (para seguir siendo consecuente con lo dicho en mi primera entrega).

En este sentido, es importante aclarar que el carácter discursivo de cualquier práctica u objeto, o de eso que llamamos realidad, de ninguna manera niega su existencia física. No se trata, de una postura idealista con la cual se afirme que las cosas existen porque las pensamos.

Sin embargo, eso que existe como pura empiricidad sólo adquiere sentido dentro de una determinada configuración significativa, o lo que desde la perspectiva que postulo se denomina discurso. De este modo, si un tiranosaurio pasó corriendo hace millones de años por donde actualmente está el ITAM, huyendo de erupciones volcánicas en el Ajusco, su condición de existencia no depende de nuestra mente, pero sí su construcción como tal en un determinado marco de interpretación.

Aquí la distinción básica se da entre la mera “existencia” de las cosas (la cual es independiente de nuestro pensamiento o de cualquier configuración de significado) y el “ser” de las cosas (el cual siempre es histórico y cambiante). En nuestro intercambio con el mundo los objetos nunca nos son dados como entidades meramente existenciales, ellos se nos dan siempre dentro de articulaciones discursivas. Una misma empiricidad puede estar discursivamente construida de diversas formas, dependiendo de la formación discursiva desde la cual se le nombra. Un árbol puede ser un objeto de estudio científico, un obstáculo, un objeto estético, un refugio o un objeto amenazador. Ello no modifica su carácter empírico pero sí el “ser” de ese objeto, el cual está mediado por el lenguaje. Como en la película “los dioses deben estar locos” donde lo que para nosotros (blancos, occidentales) es un simple envase de coca-cola para esa comunidad adquirió diversos usos, por ejemplo el de un instrumento musical. La misma empiricidad pero con un significado diferente.

Ver:

Por eso me refiero a la construcción de la realidad como el primer acto creativo por excelencia, la gran invención. Ese intento por “recortar” el mundo, separarlo en objetos nombrables, clasificables, cuantificables, etc. para tratar de “descubrir” su esencia y sus leyes.

No obstante, desde la perspectiva que defiendo no hay esencias, la identidad de todo objeto siempre es contingente y precaria, nunca se agota y ésta depende del “juego de lenguaje” en el que se le inscribe (como el envase de coca-cola).

Dentro de este orden de ideas, en siguiente ocasión acotaré más hacia el tema que nos ocupa en este módulo del diplomado.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

La construcción de la realidad como el primer acto creativo o la afirmación de que la “ociosidad” no sólo es la madre de todos los vicios.

En algún punto perdido del universo, cuyo resplandor
se extiende a innumerables sistemas solares, hubo una vez
un astro en el que unos animales inteligentes inventaron el conocimiento.
Fue aquél el instante más mentiroso y arrogante de la historia universal.

Friedrich Nietzsche


En las palabras de bienvenida a mi blog “Imaginación constructiva” anuncié que ofrecería a los visitantes de este sitio algunas herramientas para desarrollar la (su) creatividad. El tiempo incesante ha transcurrido desde ese entonces mientras yo me sumergí en la divagación, gozando de ese incoloro privilegio y técnica de “no hacer nada” que nuestra amiga Claudia Callejas describe en su blog “Técnicas para la creatividad”. Yo me he extendido más allá de los 5 minutos que el ejercicio propone y al despertar de ese letargo, frente a la terrible hoja en blanco descubro que el tiempo para cumplir mi promesa es cada vez menor pues el módulo se acerca a su final.
Pues bien, antes de empezar a hablar de esas herramientas metodológicas mis elucubraciones me han llevado por caminos previamente recorridos a lo largo de mi formación (esa de la que uno no escapa y que, en buena medida, condiciona su visión). Me convenzo entonces de que antes de pasar a la parte práctica debo esbozar ese horizonte de inteligibilidad desde el cual yo mismo he decidido aproximarme al tema de la creatividad, es decir, la relación que existe entre la imaginación constructiva y el “terreno” donde ésta tiene lugar: la realidad.
Las ideas principales que desarrollaré, reformularé o de las que tal vez me arrepentiré a lo largo de las siguientes entregas son las siguientes:
a)      La realidad es ese algo que construimos discursivamente, o si se quiere, creativamente a través del lenguaje.
b)      Los problemas sobre los que deseamos tomar decisiones creativas “no existen”: son invenciones.
c)      La creatividad es la distancia que existe entre lo posible y lo imposible.
¿Ustedes, qué opinan?